Despertaste algo en él.
La mirada que te sigue, la presencia constante, esa forma “disfrazada” de querer estar cerca — nada de esto es coincidencia.
Por más que intente mantener el control, sus gestos lo delatan todo:
Él se está enamorando.
¿Y lo mejor?
Está abierto, receptivo… listo para dejarse llevar.
Pero entre el encanto y el compromiso existe una delgada línea — y puedes guiarlo hasta allí, sin forzar nada, solo activando el disparador correcto.
👉 Aprende la técnica que lo hace entregarse de cuerpo y alma — y volverse adicto a ti.